lunes, 18 de agosto de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
La sombra de la tarde se iba esparciendo sobre el tejado de barro, ya el techo parecía oscuro y solo la pared blanca, cubierta con cal relucía. Dentro, un par de ancianos hacían las cuentas de lo vendido. El con sombrero de tejamanil, ella con sus trenzas blancas amarradas con un simple listón de lana.
El comenzó a revisar el maíz, era un maíz dorado y hermoso, un maíz que había sido abrazado por el sol y besado por la lluvia, el hombre sonrio complacido, dentro de la bolsa de maíz había un grano negro, un grano raro que no habían visto antes, no era un frijol, al principio tuvieron miedo así que tiraron todo el maíz sobre el suelo para escoger el que era bueno del que era malo y para ver si había otras semillas similares pero no encontraron ninguna otra. Los ancianos cansados de mirar la tomaron con un trapo por que podía ser venenosa y la tiraron por la ventana que daba al jardín y la olvidaron.
Llego la primavera y con ella la resplandeciente luz que ilumina las casas de cal, un calabacín se asomaba por el ventanal, no recordaban haberlo sembrado así que lo cortaron, pero la curiosidad una vez mas se apodero de ellos. Decidieron abrirlo y dentro encontraron monedas de oro, por lo que nunca mas tuvieron que trabajar y se dedicaron a arreglar su jacal día y noche.
El comenzó a revisar el maíz, era un maíz dorado y hermoso, un maíz que había sido abrazado por el sol y besado por la lluvia, el hombre sonrio complacido, dentro de la bolsa de maíz había un grano negro, un grano raro que no habían visto antes, no era un frijol, al principio tuvieron miedo así que tiraron todo el maíz sobre el suelo para escoger el que era bueno del que era malo y para ver si había otras semillas similares pero no encontraron ninguna otra. Los ancianos cansados de mirar la tomaron con un trapo por que podía ser venenosa y la tiraron por la ventana que daba al jardín y la olvidaron.
Llego la primavera y con ella la resplandeciente luz que ilumina las casas de cal, un calabacín se asomaba por el ventanal, no recordaban haberlo sembrado así que lo cortaron, pero la curiosidad una vez mas se apodero de ellos. Decidieron abrirlo y dentro encontraron monedas de oro, por lo que nunca mas tuvieron que trabajar y se dedicaron a arreglar su jacal día y noche.
jueves, 19 de junio de 2014
Pasión Enferma
enia que descansar de ésta pasión
enferma, que no me consuela con nada.
Cada día, mas cada día menos, mas
enferma y menos amada.
Dime mivida, sigues escapando de mi?
¿Por que? Te acercas solo
asintóticamente sin llegar a tocarme
Y yo desvaneciendome en el tiempo
Asiendome solo de pequeños pilotes
frente al puerto
El puerto de la soledad.
El puerto donde las olas van y vienen
sin decirme donde estas.
Y me escabulló, escapo de mi misma
Quiero salir y dejar el rincón
Pero ahi me has puesto
Muñeca olvidada
Muñeca al fin.
lunes, 16 de junio de 2014
El General
El general estaba en su cuartel, una habitación llena de humo, con un teléfono gris y viejo. El escritorio vacío, simplemente fumando un chino como cualquier otro. Pensando que había ganado la batalla, ahora a difrutar pensaba. En su mente pasaba la idea de mujeres con sus enaguas de colores. Cuando el timbre del teléfono sono. La encontramos. Se ajustó la chaquetilla, miró hacia la ventana, preveyendo que esta conferencia sería larga, la mujer según el telefonema, estaría en el Hotel....... ni modo a dejar de fumar. Salió, despreocupado llamó al chofer que lo llevaría al encuentro.Tomó la parte trasera del auto con un chino en la mano, jugando con él, solo jugaba y reía. El Ford 45 arrancó, dejando humo tras de él y saliendo del amplio jardín donde había estado estacionado, rodeo la fuente que tenía una sirena y un pescado y salió rumbo a la ciudad. Tlalpan había sido hasta entonces un lugar tranquilo, pero desde que él se había enamorado de aquella mujer, pues no había paz. Gente iba y venía a darle mensajes sobre la mujer y sobre el estado y su mente ya no estaba muy clara. El amor y la muerte, eros y tanatos, los dos cruzando por su mente sin cuartel. Un día mandaba matar a uno, y al día siguiente sucumbía a los brazos de una ninfa, o de la mujer de sus sueños que era inasible, solo lograba besarle las manos y verla reir. Un día la muerte otro día el amor. El general finalmente llegó al hotel, el restaurante estaba lleno, mujeres con plumas y estolas, aunque con sus botas militares, una buena luz iluminaba el lugar. La buscó entre la multitud, finalmente reconocíó una estola roja sobre una silla se acercó y tembló, su tez se había vuelto blanca y con temor se acercó. Solo había una nota dentro de un papel que decía “¿serás mi amor?”. EL general se estremeció, miró hacia todos lados y no la encontró, pensó que por fin la atraparía. Pero ella era escurridiza como una nutria, inasible como en sus sueños. Se sentó un momento en la mesa, pero no quería nada de comer ni de beber, hacía meses que no comía después de la fiebre que le había ocasionado verla, con su vestido largo y sus botas. La respiración estaba entrecortada, no comprendía lo que le sucedía. Dejó por un momento el sombrero, y quiso llorar. Solo alcanzó a suspirar, iba de salida cuando una joya le rebotó la luz y la vió. Ahí estaba, la soñadora aquella. Arropada en colores la tomo entre sus brazos, aun no sabía si besarla. Finalmente lo decidió era ahora o nunca. Fue un beso suave del que nadie puede escapar.
miércoles, 5 de marzo de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
Respuesta
Tlatecatzin
Tu que me miras desde el lugar de los descarnados
No te quites las flores de oro
Ni dejes tu sable
Lucha hasta el final con tu canto...
lucha hasta el final con tus flores
Has temblar el mundo con tu dicho
Has vibrar mi carne entre plumas
No me estoy yendo yo de esta vida
Aun te escucho y sueño como Tochihuitzin dijo....
Tu que me miras desde el lugar de los descarnados
No te quites las flores de oro
Ni dejes tu sable
Lucha hasta el final con tu canto...
lucha hasta el final con tus flores
Has temblar el mundo con tu dicho
Has vibrar mi carne entre plumas
No me estoy yendo yo de esta vida
Aun te escucho y sueño como Tochihuitzin dijo....
Tochihutzin sigue al ave dorada
ahí está tu reino, no sigas la muchedumbre
levántate y reina....
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