jueves, 15 de enero de 2015

EL FAQUIR



Camina por entre las calles de la ciudad pegado al camellón, apenas con un pantalón de jean y sin camisa  y con unas botas que han dado ya lo que tienen que dar de sí, casi podridas y solo cubriendo lo indispensable del pie. El pecho al aire, la piel tostada y el cabello a penas recogido hacia atrás pero sucio.

Lleva un costalito en la mano, los autos hacen el alto obligado por el semáforo y sin pensarlo saca de su bolsita un centenar de vidrios transparentes y se acuesta sobre ellos con el cuerpo pegado al pavimento. ¿Qué es esto me pregunté? Un faquir sin lugar a dudas, pero ¿Qué clase de faquir? Un faquir de la vida al que todo se le ha negado, se le han coartado los caminos por los cuales pasar, y no le queda más que mendigar un pan, un vaso de agua, algo para pasar el día, ¿planear? ¿Invertir? Todo eso queda muy lejos de su realidad. Y la indiferencia de la gente, patente en todo su acto, unos recargados en el poste sin dirigirle una mirada si quiera, más preocupado por otras cosas que podrían ser importantes para el en ese momento. 

Otros hablando con sus hijos en el auto, sin hacer ni siquiera el menor alto para un comentario.

El del auto más cercano solo con el pánico de que no le vaya a ensuciar o rayar la carrocería, y los demás, preguntando ¿a qué hora pedimos este espectáculo? Y sin embargo estamos en este teatro de la vida presenciando los actos más bajos que puede cometer un hombre para subsistir. ¿de qué se trata esto? Es la pregunta que nos ronda, pero que no nos atrevemos a contestar  metidos en nuestras novelas  y  futboles, ni siquiera nos atrevemos a dedicar un comentario en nuestra casa sobre  lo que pasa en nuestro alrededor  porque sabemos que estamos metidos hasta las manitas en el sistema que si bien un día nos proveyó hoy y en muchos otros hoy’s  nos ha quitado a algunos más que a otros.

Y el faquir solo esperando el momento de que dé el siguiente alto para tirarse sobre sus vidrios.

¿Qué clase de irregularidad tiene el sistema que no nos permite darnos cuenta de los problemas que aquejan a nuestros semejantes? Dia a dia, mendigando un peso, mendigando una sonrisa, mendigando un pan. Sin mas oportunidades que las que Dios nos da dice la iglesia, dice la gente, dicen los que saben. Sin lugar a dudas y en este punto me explayo el Creador nos dio tanta libertad, pero tanta que los que saben y los que tienen, tienen también el poder de ignorar, pero ´¿ignorar algo tan obvio?

Y es que en conclusión es la indiferencia lo que nos tiene sumidos en este subdesarrollo, la indiferencia hacia nuestros hijos, hacia el medio ambiente, hacia lo que pasa en nuestro alrededor, todos hipnotizados por la magia de tener una camioneta nueva, una tele de pantalla plana, unos zapatos Florsheim que se yo hay tantas vanidades en esta vida que solo hace falta enumerarlas para distraernos de lo que hace falta hacer para arreglar este mundo.

Y es que tomate un segundo y mira a  tu alrededor veras caras de resentimiento, caras de ¿y ahora que?, que si la influenza, que si la crisis financiera, que si cayo Chrysler, pero que es lo que tenemos que hacer para resolver este problema, eso es lo que tenemos que plantearnos soluciones y dejar de ser tan  indiferentes, tan poco preocupados por lo que pasa, por que hoy estamos aquí y que tiempo tardaran las consecuencias en atraparnos, para enseñarnos, si no aprendimos por las buenas, tal vez por las malas.

Y ahí dejo al faquir tirandose sobre sus vidrios y al del coche que no quiso dar para seguir con mi andar.


Saludos

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